jueves, 26 de junio de 2008

Exposición Colectiva "Entre luces y sombras"

La exposición propuesta por la Galería de Arte Artenea, se compone de un amplio abanico de obras de arte que abarcan períodos, estilos y artistas muy diferentes entre sí, pretendiendo mostrarnos una visión muy peculiar del mundo artístico.

“Entre luces y sombras es una exposición dedicada, como su propio nombre indica, al mundo de color y la luz. Entre estos dos mundos se sitúa la única obra escultórica como nexo de unión de ambos. Por un lado se une a la sala derecha debido a su gran colorido y juego de luz, mientras que por el otro lado al ser una obra minimalista conecta con el tema expositivo de la sala izquierda dedicado al mundo de la abstracción y que busca la sencillez de las formas.”





CARTELAS:

1.La primera lucha de casi todos los artista es liberarse del viejo arte europeo”.

Una forma, un volumen, un color o una superficie son algo por sí mismos; no deberían quedar ocultos como parte de una totalidad ciertamente diferente”.

(Arte Minimalista Taschen, Köln, Alemania 2004)

Donald Judd



2.Cuando era niño mi madre me llevó a alguna velada en el que el número fuerte eran los títeres de Verde. Era un teatro ambulante de muñecos, que me influiría mucho en mi pintura, hasta hoy mismo”.

Laxeiro.



3.Cuando se observa un cuadro, es importante reconocer de dónde procede el placer. Para mí es la alegría de vivir unida a la sensualidad de las formas. Por esto, mi problema es expresar sensualidad por medio de formas.”

(Botero; Taschen Köln, Alemania, 2003)

Fernando Botero.



4.El tema de mi pintura se está convirtiendo en eso, y por encima de todo lo demás estoy afirmando un sentido de la vida. Que se inicia quizá con un centenar de dibujos, y fuera de este sentido de lo particular aspiro a algo más universal. Soy un reportero, hasta un cierto punto, y es fantástico estar en un lugar y conocer gente”.

(Fragmento extraído de una entrevista para el catálogo para el 2000 Marlborough Fine Art (Londres) Silhouettes exposición Sombras: la ciudad de Nueva York.)

Bill Jacklin.



5.La vida es un viaje permanente. Para pintar lo hago emborrachándome de pasado, buceando en el pasado más épico e histórico de la pintura que es el cubismo. El cubismo, frente a todos los ismos y las vanguardias tan abundantes en el siglo pasado, ha sido el protagonista, el movimiento más importante del siglo XX, el que más cambió la vida, la arquitectura, los espacios urbanos y la realidad occidental”.

(Fragmentos extraídos de un artículo de Javier Ortega para el periódico El Mundo)

Eduardo Úrculo.



6.En lo hondo de la noche friolenta sudaban puras llamas. Se afanaban en un lecho aparente de tierra y retama. En verdad, mullido por tinieblas y esperanzas. Luego llegaban a olvidarme, ellos mismos ahogados en la reciprocidad de su encendida selva”.

(Fragmento extraído del libro de Fernández Granell, E: Lo que sucedió..., Anthropos Editorial, 1989.)

Eugenio Granell.






7.Colores con músicas y danzas de romeros, playas serias de pescadores.
El cántaro es de amor, la patata, el pimiento,
la botella y el mozo que se lleva la flor. Y la lluvia y el viento.
(La lluvia, si, pintor, ese constante pañuelo popular que ya lava o deslava tu color).
Quema, distante el lar un canto de emigrante. Y siempre, en tu paleta,

una nostalgia quieta.
¡Y el mar!

(Su amigo, Rafael Alberti con quien compartió el exilio en Argentina, le dedicó este poema que sintetiza algunos de los rasgos de la creatividad de Seoane)

Seoane.




8.Viejas con manchas rojas, marrones y azules que fascinaron mis ojos infantiles como un juguete maravilloso. Fantasías desbordaron mi alma caminando y taladrando los secretos de las infinitas formas y colores. Especies indeterminadas capturadas ocasionalmente en las nasas o pescadas a cordel, me sorprendían por otro sentido, por otro planteamiento de diseños insospechados. Mi capacidad de observación era constante en estos veranos del norte de la isla con intenso sabor de mar y de intenso sol, de mis días infantiles en La Caleta”.

(Fragmento de una obra del 1986 de César Manrique que refleja la obra de Millares).

Manolo Millares.



9....porque los ojos están ciegos. Hay que buscar con el corazón...” .

Julio Romero de Torres

El sabe que la verdad esencial no es la baja verdad que descubren los ojos, sino aquella otra que sólo descubre el espíritu, unida a un oculto ritmo de emoción y de armonía que es el goce estético... Yo suelo expresar en una frase este concepto estético, que conviene por igual a la pintura y a la literatura: Nada es como es, sino como se recuerda”.

Ramón de Valle-Inclán sobre Julio Romero de Torres



10.Monjes de Zurbarán, blancos cartujos que, en la sombra,

Pasáis silenciosos sobre las losas de los muertos,

Murmurando los Pater y las Ave sin nombre,

¿Qué crimen expiáis para tan gran remordimiento?

Fantasmas tonsurados, verdugos pálidos

Para tratarlo así ¿qué ha hecho vuestro cuerpo?”

Escrito por Théophile Gautier, en su selección España de 1845.



11.Buscó durante toda su carrera artística que su obra calara todos los ámbitos de la sociedad. Defendió abiertamente la socialización y la creación de un arte del pueblo con un objetivo por encima de los demás: sacar el arte de los museos y trasladarlo a los espacios públicos”

(Fragmento tomado de un artículo crítico en el diario El País)

Léger




ENTORNO A LA EXPOSICIÓN

La exposición gira entorno al uso del color. La sala derecha contiene las obras de los artistas que consideramos más coloristas mientras que hacia la otra sala hemos situado las obras que poseen la paleta cromática más oscura estableciendo como nexo de unión entre ambas la obra de Donald Judd la cual creemos que se podría encuadrar en el mundo escultórico ya que no es un óleo o lienzo al uso.

Hemos querido que estableciese un equilibrio. En la sala de la izquierda, hemos colocado a su entrada dos retratos, la obra de la escuela sevillana y la obra de Julio Romero de Torres (ambas pertenecientes al mundo andaluz), para luego continuar con dos artistas gallegos, situadas enfrentadas en la segunda parte de esta sala complementados con la obra de Manolo Millares al fondo. De modo que esta obra cerraría el discurso expositivo, que abarcaría desde la figuración hasta la abstracción; mostrando los diferentes cromatismos de ambos estilos.

En la sala de la derecha hemos continuado el discurso expositivo de la luz y el color. Al entrar en la sala nos encontramos la obra de Bill Jacklin, mostrando una luz natural y diurna, a la cual se le enfrenta la litografía de Férnand Leger que representa una paleta cromática de colores planos, a pesar de su técnica; ambos artistas extranjeros. Continúa con dos artistas españoles enfrentados entre sí y al fondo la obra de Botero. Estas tres obras, completan la exposición con un cromatismo muy vivo lleno de una fuerte luminosidad.

El nexo de unión de la exposición se encuentra en el vestíbulo, sobre un panel móvil para sostener la obra en el centro, para que así sea un reclamo para los transeúntes.

La colocación de los lienzos sobre la pared no será directa, y se emplearán paneles expositivos (como habitualmente han sido utilizados en otras muestras realizadas en este espacio).

Éstos será pintados en dos colores que permitirán la distinción de los dos bloques en los que hemos dividido la exposición: la sala de la capilla en gris marengo y la sala del artesonado en blanco roto.

A su vez, jugaremos con estas mismas gamas en el hall, que se dividirá a la mitad, de acuerdo con lo que nos encontraremos en el interior de los espacio adyacentes.

La colocación de los lienzos sobre la pared no será directa, y se emplearán paneles expositivos (como habitualmente han sido utilizados en otras muestras realizadas en este espacio).

Éstos será pintados en dos colores que permitirán la distinción de los dos bloques en los que hemos dividido la exposición: la sala de la capilla en gris marengo y la sala del artesonado en blanco roto.

A su vez, jugaremos con estas mismas gamas en el hall, que se dividirá a la mitad, de acuerdo con lo que nos encontraremos en el interior de los espacio adyacentes.

Las cartelas explicativas irán impresas directamente sobre los paneles expositivos, y el color de la fuente será el inverso al de la pared (gris sobre blanco y blanco sobre gris). En cada una, se especificará el nombre de la obra, nombre y nacionalidad del artista, el año de creación, las medidas, la técnica empleada y una frase relativa a cada uno de ellos. Se distribuirán a la misma altura, un metro, y su separación de la obra en horizontal será de unos 30 cm.

En cuanto al apartado de la seguridad, utilizaremos simplemente unas líneas de color rojo intenso pintadas en el suelo, para marcar el espacio límite de acercamiento a la obra. Se acompañará de un equipo humano de 3 personas, dos por cada sala y una para el patio central, las cuales se encargarán de vigilar la exposición.






EXPOSICIÓN COLECTIVA

PLANTA DE FONSECA


Bill Jacklin




After the dance, great lawn I

2000

Óleo sobre lienzo.

127 x 152 cm.


Información del autor: Bill Jacklin nació en Londres en 1943. Estudió en la Escuela de Arte de Walthamstow, Londres (1960-61) antes de trabajar como diseñador gráfico en el Estudio Siete en Holborn (1961-62). En 1962 regresó a Walthamstow para estudiar la pintura y, posteriormente, pasó a la Royal College of Art de 1964 a 1967. Entre 1967 y 1975, Jacklin aprende en la Escuela de Arte de Chelsea, Hornsey y Royal College of Art y en las escuelas de Kent y Surrey. Inicialmente se ocupan de la abstracción, su obra se trasladó a la figuración, a mediados del decenio de 1970, cuando se empezó a ocupar de los efectos de luz y el movimiento. A Jacklin se le otorga una beca del Consejo de las Artes en 1975, año que marcó sus dos primeras exposiciones individuales en la Upper Gallery y en la galería de Nigel Greenwood en Londres. Su trabajo sigue siendo exhibido en los años setenta en Londres y más tarde en los años ochenta en Londres y Nueva York con Marlborough Fine Art y la galería Marlborough, respectivamente. También participó en numerosas exposiciones colectivas internacionalmente desde los primeros años setenta. Jacklin ha emprendido muchas comisiones, en particular del Banco de Inglaterra, el restaurante Ivy, De Beers y la más reciente de la Autoridad Metropolitana de Aeropuertos de Washington para la Terminal Norte del Aeropuerto Nacional de Washington. Trasladado a Nueva York en 1985, Bill Jacklin se ha concentrado en la pintura "Retratos Urbanos” de “la ciudad” en todas sus formas; desde lienzos de gran escala en el flujo de gente a momentos íntimos en Seurat, como aguafuertes. Fue elegido Académico Real en 1991. Actualmente vive y trabaja en Nueva York.

Así, el pintor inglés comenzó su carrera trabajando en la abstracción, la figuración, pero hacia mediados de la década de los setenta se decanta por su interés por la investigación de los efectos de la luz y el movimiento. Desde 1985, la ciudad de Nueva York ha sido su casa y su principal tema, mientras explora todos los aspectos de la ciudad, como en esta pintura donde se representan las figuras sobre el gran césped de Central Park.


Etapas del autor:

1ª etapa: 1967 – 1975: Abstracción.
2ª etapa: 1975 – 1985: Figuración (preocupación por la luz y el movimiento)
3ª etapa: 1985 – 2008: Retratos urbanos de la ciudad (influencia postimpresionista de Seurat).

Descripción: Esta obra pertenece a una serie que lleva como título Silhouettes and Shadows (1999 – 2000). Este cuadro se sitúa dentro de su tercera etapa, donde él se ve la influencia del postimpresionismo ya mencionado (Seurat) y la representación del ambiente de la gran ciudad. Este tipo de temas ya habían aparecido con anterioridad a esta pintura en su producción. Desde su llegada a Nueva York, Jacklin regresa con frecuencia a ciertos temas ya antes presentes en su obra: Nueva York, escenas típicas como la calle, el tráfico y la multitud que le proporcionan, con una manifestación física, la idea de flujo. Su afición con bailarines, reiterar este tema, lo llama la "forma de remolino de movimiento”. Las escenas que representa - bailarines, nadadores, patinadores, clases de yoga – todos, se refieren a los estados de transformación y de paso, el liberar a los participantes y les permite tomar conciencia de un fluir, la fuerza rítmica de la vida. Estas escenas son a menudo iluminadas por la luz del sol a través de las ventanas de la ciudad, una luz que transforma y eleva las cifras en un visionario reino. Este artista ya es conocido en la ciudad de Santiago de Compostela por la exposición realizada en 1993 en dicha ciudad en el Museo do Pobo Galego con su exposición Retratos urbanos (traída desde el Museum of Modern Art de Oxford).

Donald Judd








Untitled

1968

Acero inoxidable y aluminio anodinado

91 x 77 cm.



Información del autor: Donald Judd (Excelsior Springs, EE UU, 1928-Nueva York, 1994), escultor estadounidense. Su trayectoria artística pasó de una primera etapa como pintor abstracto de composiciones geométricas bastante austeras a una segunda etapa como crítico de arte (durante los años cincuenta) y a una tercera como escultor, desde comienzos de la década de 1960. En este último período es el que lo convirtió en una figura de proyección universal y en uno de los principales representantes y téoricos del minimalismo. En sus primeras obras utilizó la madera, pero pronto se decidió a incorpora el plexiglás y el acero inoxidable, su material más presente en sus obras, aunque podemos encontrar materiales como el cemento y el adobe. Con ellos creó obras basadas en yuxtaposiciones y superposiciones mediante las cuales intentó expresar relaciones afines a las progresiones matemáticas. Todas sus creaciones son obras frías, carentes de cualquier intención decorativa o implicación emocional, en las que a menudo utiliza el color para de esta manera acentuar la estructura de las piezas.

Etapas:

  • 1ª Etapa: Pintor abstracto de composiciones geométricas bastante austeras.
  • 2ª Etapa: Crítico de arte (años 50’s).
  • 3ª Etapa: Época de escultor, con reconocimiento a partir de los años 60’s.

Descripción: Las obras de Judd sobrepasan lo que el artista percibió como una inadecuación de la pintura. La tercera dimensión es la que le permite aniquilar el último vestigio de ilusión. La ilustración y lo ilustrado deben coincidir, y por ello Judd llevó a cabo “objetos específicos”. Cajas de acero inoxidable, aluminio galvanizado o plexiglás se adhieren a la pared en una alineación vertical con intervalos idénticos.

Este tipo de obra no solo se presenta de frente, sino que, dependiendo de la distancia entre cada caja y el espectador, ofrecen un plano picado o contrapicado. De esta manera, la obra ofrece múltiples variantes de visión, ya sea frontal, desde arriba, desde abajo, interior, o una ruptura de la luz y el reflejo. La obra expuesta tiene un marcado estilo minimalista.

Judd es un minimalista obsesionado con ofrecer los máximos contrastes y conciencia formal. Estimula conciencia y percepción mediante su uso juicioso de escala, ritmo, ángulo y la alternancia de materiales, superficies, colores, formas abiertas y cerradas. Judd está obsesionado con el objeto, y programa la mente del espectador para su percepción.

Eugenio Granell






Helecho en llamas

1960

Óleo sobre lienzo

91 x 77 cm.




Información del autor: Eugenio Granell nace en A Coruña en 1912. Estudió el bachillerato en Santiago de Compostela y se trasladó a Madrid a finales de la década de los veinte, para continuar su vocación musical. Falleció en 2001. Acude a tertulias en el Madrid republicano y conoce a las principales figuras literarias, inclusive a Valle-Inclán. En el periodo derechista de la República es detenido, pasa varios meses en la Cárcel Modelo de Madrid. Se integra en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Durante la contienda, como militante republicano, es destinado a Valencia y Cataluña. Más tarde pasará al frente de Aragón. La derrota republicana en la guerra civil le lleva al exilio. En Francia vive los campos de concentración, de algunos de los cuales consiguió fugarse. Conoce la invasión nazi. Consigue viajar a América en la diáspora republicana, con recuerdos de escritores como Orwell y Peret, que ha conocido. Se unirá a las corrientes surrealistas, y llegará a exponer en Marx Ernst, Wifredo Lam y otros de ese movimiento, no las conocía antes de concluir la guerra sino por referencias del orensano Cándido Fernández Mazas. Se vincula a esos modos de expresión plástica cuando se encuentra en el Caribe, en Santo Domingo.

Destaca tan pronto, que su primer gran cuadro lo adquiere el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Conoce a los grandes surrealistas franceses, incluido el «papa» André Breton. La dictadura del general Rafael Leónidas Trujillo le invita a cambiar de isla, y marcha a Puerto Rico, donde establece contactos con intelectuales exiliados, como Juan Ramón Jiménez, Federico de Onis, Américo Castro]. Nuevo salto, a Estados Unidos; en concreto a Nueva York, donde es profesor algunos años, hasta jubilarse como emérito del Brooklin College, tras doctorarse. Algunas de sus obras literarias se reeditan en España, como «Lo que sucedió...», que había obtenido el premio Don Quijote en 1967. Regresa con fama bien asentada de pintor, y sus exposiciones se suceden en España, con grandes elogios de la crítica. Exposiciones monumentales de su obra son las que se realizan en A Coruña y en el Centro Cultural de Caixavigo. Su obra está en museos de todo el mundo. Guarda escritos y testimonios de André Breton, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, Miró, Pablo Neruda. La pintura es cromatismo, en carmines, verdes, azules, negros, está dicho en siluetas perfectamente delimitadas, y sobre fondos contrastantes. Algo, y no poco, queda de las expresiones de Alberto Sánchez, con Julio González, innovador de formas que ha conocido este siglo. Eugenio Fernández Granell fallece en Madrid en octubre de 2001. La Xunta de Galicia le concede a título póstumo la Medalla de Oro de Galicia 2001 por su trayectoria en el mundo de las artes.


Etapas del autor:

1ª etapa: 1930 (sobre todo a partir de 1940) – 1959 → Surrealismo (“surrealismo caribeño” y principio del periodo mágico en algunas obras de los años 40 ya).
2ª etapa: 1956 – finales de los años 70 → pintura más abstracta y menos caligráfica[1].
3ª etapa: después de los años 70 → pintura más compleja desde la figuración siempre (surrealismo internacional)[2].

Descripción: El lienzo se titula El lecho en llamas y actualmente está en la fundación Granell. Está influida por la etapa precedente que se corresponde a la estadía en las islas a partir del año 1950 (la etapa señalada arriba como “surrealismo caribeño”), donde conoció y sostuvo vínculos estrechos con los más prominentes miembros de las vanguardias de Europa, algunos de los cuales habían estado exiliados en los Estados Unidos y otras países americanos, tales como André Breton, Wilfredo Lam (que se inserta en esa influencia caribeña sobre Granell) y Marcel Duchamp. Otra influencia proviene de Freud y su simbolismo de los sueños (al igual que se influencia de Jung). A pesar de ello, esta obra pertenece a su segunda etapa (la obra data del año 1960), donde su pintura, como ya señalé antes, su pintura se vuelve más abstracta y caligráfica. El espacio es más denso y barroco, y la iconografía, referida siempre a realidades concretas o a visiones fantásticas, parece inspirarse en la espesura y en el grosor cromático – los colores siguen siendo cálidos – de los tapices o tejidos, conseguidos con pinceladas curvas y que forman remolinos. Nos encontramos ante un pastiche de color, que conforma los elementos de la obra. Dando lugar a una sensación táctil del óleo, lo cual nos evoca al mundo de la escultura. Ya que el artista parece crear una escultura en lugar de una pintura. La paleta de color utilizada muestra colores vibrantes destacando la fuerza del rojo y el azul, que actúan contraponiéndose en el óleo; característica que procedía del renacimiento.



[1] Dentro de esta etapa, según el crítico Javier Ruiz estaría otra que comprendería entre los años 1959 – 1985 → “Paisajes Mágicas” en New York.

[2] Recupera la grafía y a veces los ecos totémicos del antiguo indigenismo exótico, las tintas planas y la sinuosidad barroca, el arabesco y un cierto antropologismo, la magia fabuladora con la que inventa los escenarios y las historias que únicamente son posibles en la fecundidad del subconsciente, y el cromatismo intensamente cálido y puro; elementos que junto a las notas de humor – evidentes en los títulos – acaban por consolidar su proyecto como uno de los más intensos del surrealismo internacional.

Fernand Léger






Hombre y mujer

1881 - 1995

Litografía

37'5 x 27 cm.




Información del autor: Fernand Léger nació el 4 de febrero de 1881 en Argentan (Francia). Durante dos años cursó estudios de arquitectura en Caen y después viaja a París, donde es rechazado en la Escuela de Bellas Artes y se inscribe como alumno en el taller de León Gerôme y posteriormente en el de Gabriel Ferrier.

También destacó como realizador de vidrieras, mosaicos, ceramista, diseñador de escenografías teatrales y de tapicerías. Tiene una ascendencia clásica dentro de su producción. Falleció el 17 de agosto de 1955.

Etapas:

1ª etapa: a partir de 1910, carácter cubista. Expone regularmente en el Salón de los Independientes. Entre algunos de sus cuadros de aquella época se encuentran “Desnudos en el bosque” (1909-1910, Museo Kröller-Müller, Otterlo).

2ª etapa: periodo “mecánico”. En el que utilizó muchos símbolos procedentes del mundo industrial “La Ciudad” (1919, Museo de Arte de Filadelfia). Estuvo influida por sus experiencias en la I Guerra Mundial. Su obra ejerció una influencia importante en el constructivismo soviético.


Descripción: En esta obra el artista muestra una pareja, utilizando un lenguaje popular por el cual pretende que sus obras fuesen comprendidas por un amplio sector del público. El estilo del lienzo es el expresionismo.

Recurre a un estilo a medio camino entre el infantilismo y el primitivismo de las formas.

Las líneas son gruesas y muy definidas, evidenciando las formas y elementos compositivos a los que están reducidas las figuras, a su pura esencia; destacando de este modo sobre el fondo de color claro.

Los elementos que constituyen sus cuerpos manifiestan la influencia primigenia de los cubistas en su obra, como se evidencia en los pechos y los brazos.

La gama de colores son muy vivos, que poco a poco irán tomando mayor relevancia en sus obras, haciendo de esta característica una de sus claves identificativas.

Laxeiro (José Otero Abeledo)








Personaxes

c.a. 1930

Óleo sobre lienzo

100 x 70 cm.



Información del autor: José Otero Abelado más conocido por su pseudónimo Laxeiro nacido en Lalín 1908 y fallecido en Vigo en 1996. Nacido en Galicia, emigró a Cuba con sus padres, y allí trabajó en tareas artesanales que iban acercándole al arte, desde el grabado a la vidriería. Debido a una enfermedad volvió a España en 1931, viviendo en Galicia una existencia bohemia y alegre. Su presencia en cafés y tabernas de Vigo es constante hasta los años cincuenta. Apenas recibió clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo. De nuevo se marcha a América, para residir bastantes años en Buenos Aires, donde realiza una amplísima obra. Regresa de nuevo a España y trabaja en Madrid y en Vigo, donde ha transcurrido la mayor parte de su dilatada existencia.Entre sus galardones cabe destacar la Medalla de la Bienal de Pontevedra, la Medalla Castelao de la Xunta de Galicia y la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Vigo. Cuenta con museo propio en Vigo, una sala monográfica en el Museo de Castrelos de Vigo y amplia representación en todos los de Galicia, así como en numerosas colecciones privadas de España y América. Su infancia rural la ha sublimado en su pintura.


Etapas:

1ª etapa: apegada a mundos de ensoñación, de barroquismo, siempre en paleta sobria de tierras y ocres.
2ª etapa: probablemente la más intensa y personal, alterna lo folclórico y lo religioso, desde una visión personal, vagamente relacionable con Rembrandt, probablemente su artista más admirado.
3ª etapa: le acerca a modos postcubistas, de clara raíz picassiana, en la que esquematiza su dibujo, a base de figuras silueteadas, con línea de grafismo quebrado y colores planos e intensos, siempre con el negro como dominante.

4ª etapa: emplea las líneas negras y los colores ocres y los dibujos son mucho más esquematizados, alcanzando la abstracción.

Descripción: En esta obra el artista nos muestra a dos personajes abrazados. Su estilo es figurativo. En ella podemos apreciar las características de su tercera etapa; dicha etapa presenta modos postcubistas que nos evocan una clara raíz picassiana. El dibujo es muy esquematizado. Las figuras se siluetean con una línea gráfica muy definida y quebrada. La paleta cromática se basa en colores planos, aunque verdaderamente intensos, con una gran primacía del color negro.

Julio Romero de Torres






Retrato de María Eugenia de Castro y Aguilar

c. a. 1928

Óleo y temple sobre lienzo

76 x 56 cm.



Información del autor: Julio Romero de Torres (1874 - 1930) pintor español, nacido en Córdoba; ciudad donde pasó gran parte de su vida.

Hijo del también pintor Rafael Romero Barros, director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, comenzó su aprendizaje a las órdenes de su padre en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba a la temprana edad de 10 años. Gracias a su afán por aprender, vivió intensamente la vida cultural cordobesa de finales del siglo XIX y conoció ya desde muy joven todos los movimientos artísticos dominantes de esa época.

Participó con intensidad en todos los acontecimientos artísticos de Córdoba y España. Realizó viajes por toda Italia, Francia, Inglaterra y los Países Bajos, ampliando de este modo su formación.

Durante los años siguientes participa en diversas exposiciones en lugares tan dispares como Sevilla, Barcelona o Buenos Aires, donde gozó de un gran éxito.

En 1930, agotado por el exceso de trabajo y afectado de una dolencia hepática, volvió a su Córdoba natal para tratar de recuperarse, donde ejecutará su última obra, La chiquita Piconera.

El grueso de su obra se encuentra en Córdoba en el Museo Julio Romero de Torres, donde se puede admirar el amplio repertorio de cuadros que fueron donados por su familia, por coleccionistas privados o comprados por el Ayuntamiento.

Etapas:

1ª etapa: Sus primeras obras están marcadas por un realismo de contenido social, además de por el impresionismo y el modernismo simbolista. Influencias y tendencias que marcaron su primera etapa como pintor.

2ª etapa: Estos lienzos contienen ya los elementos estéticos que van a caracterizar su obra: el profundo simbolismo y sus argumentos alegóricos, la precisión de las formas, el dominio del dibujo, el deslizamiento de la ténue luz sobre las figuras, la supresión de la dureza del contraste, el artificio poético de los escenarios, el miniaturismo de los fondos idealizados, la morbidez de los cuerpos femeninos, las hábiles veladuras y la ondulación de los pliegues en los ropajes. Estas obras adelantan también la temática elegida por Romero de Torres: el flamenco y la copla, con todos los matices de su costumbrismo popular y sus componentes, amor y celos, pena y muerte, pasión; la mujer como protagonista, sensual, trágica y de expresiones ambiguas; la dualidad de la vida entre lo religioso y lo profano.

3ª etapa: de madurez. Se centra en su faceta de retratista, debido a la gran cantidad de encargos que recibe, aunque tiene tiempo para pintar otra de sus grandes obras.

4ª etapa: Se aparta de su temática habitual literarios para plasmar una impresión intimista de su estado de ánimo, la nostalgia. Sin embargo, este alejamiento no es duradero y, durante un año, desarrolla incansablemente el grupo de obras donde plasma diversos y variados retratos de rostros femeninos. Entre 1927-1930 realiza sus últimas obras.

Descripción: La obra se titula Camino de bodas. Su pintura resulta singular en el panorama de la pintura española de su tiempo, que nada tenía que ver lo que se estaba haciendo.

En la obra vemos una bella figura femenina, cuyos ojos producen una intensa sensación de misterio. Es la representación tipológica de la mujer española, morena, de rasgos marcados y de negros cabellos. Tiene gran simbolismo.

El artista logra caracterizar esa melancolía de la figura femenina, con gestos casi sin fuerza, muestra una actitud de resignación. Destaca la presencia de limones y naranjas; frutos que a menudo aparecen en sus obras, elementos que aportan un cierto erotismo. La paleta de colores es bastante oscura donde las sombras adquieren gran importancia difuminando el ambiente otorgando una atmósfera muy sutil. El estilo que presenta Julio Romero en esta obra se puede encuadrar en el regionalismo y el costumbrismo, forma de pintar a través de la cual los artistas muestran las características más representativas de sus paisajes y gentes. Podemos ejemplificar dicho estilo con el propio Julio Romero de Torres y sus mujeres andaluzas, Joaquín Sorolla y el mar Mediterráneo o Laxeiro y las tipologías gallegas.

viernes, 20 de junio de 2008

Escuela sevillana del s. XVII






San Francisco en meditación

1658

Óleo sobre lienzo

91 x 77 cm.




Información del autor: Pintor extremeño conocido por sus cuadros religiosos. Sigue la corriente tenebrista, ya que emplea el contraste de luces y sombras. Se caracteriza por la sencillez de sus composiciones, el realismo, el rigor en la concepción, la exquisitez y la ternura en los detalles. Busca las formas amplias y la plenitud en los volúmenes, dota de monumentalidad a las figuras y pasión a los rostros. Murió en 1664, en Madrid, sumido en una gran pobreza.

Etapas:

1ª etapa: en Sevilla realizó trabajos para diversos conventos.

2ª etapa: la década de 1630 fue la más fructífera de su obra. Fue llamado por la Corte de Felipe IV.

3ª etapa: en la siguiente década comenzó su declive, al cambiar el gusto pictórico en Sevilla.

Descripción: este lienzo es una copia hecha por la escuela sevillana del cuadro de Zurbarán: San Francisco de rodillas con una calavera (del año 1658, 64 × 53 cm., de la Alte Pinakothek de Múnich, Alemania). Por lo tanto, se enmarca dentro del barroco español. Aparece la imagen de San Francisco en actitud de oración con los ojos mirando al cielo. La escena se completa con una calavera que el santo toca con su mano. Hay fuertes contrastes de luces y sombras producidos por un foco de luz situado fuera del cuadro, que ilumina parte del rostro y las vestiduras. Todo ello acentúa el dramatismo. El naturalismo lo dan las únicas partes visibles del cuerpo. El fondo gris oscuro realza el carácter intimista de la escena. La composición de ésta es diagonal.

Tanto el tratamiento de las telas como en realismo extremo de los detalles es lo que nos hace hablar de pintura zurbaranesca. Esta obra se sitúa en los últimos años del autor, por lo que pertenecería a su periodo más intimista y melancólico.

Como ya aparece mencionado en los datos principales de la obra se trata de una copia, de una colección particular. Existe otra copia en el Museo de Pontevedra.

Manolo Millares









Las Manchas

1961

Óleo, tinta negra, collage/papel

70 x 70 cm.





Información del autor: Manolo Millares (1926-1972), Islas Canarias. Después de 1943, entró en contacto con diversos miembros de la Escuela Luján Pérez (en especial con Felo Monzón) y Plácido Fleitas), iniciándose en el aprendizaje de la pintura. Formó parte del grupo Ladac y dirigió Los Arqueros, colección de monografías de arte. En 1955 se trasladó a Madrid, fundando el Grupo El Paso. A partir de su primera exposición en Las Palmas, (1945) Millares mostró su obra en las principales Galerías y Museos de Barcelona, Madrid, Nueva York, París, Roma, Estocolmo, Buenos Aires, Tokio, etc., estando representado en las más importantes pinacotecas nacionales y extranjeras de arte contemporáneo.

En la obra de Millares pueden distinguirse dos grandes épocas: la primera abarca desde el comienzo de su trabajo hasta 1955; la segunda se inicia ese año y concluye en el de su muerte. En cada uno de sus períodos hay, lógicamente, diversos cambios, pero ninguno tan fundamental como el que señala la divisoria de 1955: la utilización de la arpillera. A partir de ahí, Millares sería un pintor radicalmente distinto al que hasta entonces había sido. Las obras más importantes de las producidas por Millares en la primera etapa son las pictografías canarias, resultado de su interés por el surrealismo y por el mundo de la arqueología.

Esas obras tienen como elemento básico de su composición los dibujos geométricos de los aborígenes de Gran Canaria, y los signos rupestres del Barranco de Balos.

Descripción: Su estilo se encuentra a caballo entre el informalismo y el expresionismo abstracto. La obra se compone a base de manchas y papel, formando un collage de contrastes. El color rojo sirve de base para el resto de la composición, a base de papel de periódico y la tinta negra. Estos tres elementos se entremezclan, coloreando el papel y fijándolo al soporte. El dinamismo de la obra se aprecia en las salpicaduras de tinta negra sobre el papel blanco. Pertenece a una colección privada.

Etapas:

1ª etapa: influencia del surrealismo, Klee y Miró, cuyas primeras Pictografías están marcadas por temas guanches y un constante interés por la antropología.

2ª etapa: Se instala en Madrid, y comienza a pintar en un estilo cercano al informalismo, e introduce las arpilleras en sus obras.