jueves, 26 de junio de 2008

Julio Romero de Torres






Retrato de María Eugenia de Castro y Aguilar

c. a. 1928

Óleo y temple sobre lienzo

76 x 56 cm.



Información del autor: Julio Romero de Torres (1874 - 1930) pintor español, nacido en Córdoba; ciudad donde pasó gran parte de su vida.

Hijo del también pintor Rafael Romero Barros, director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, comenzó su aprendizaje a las órdenes de su padre en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba a la temprana edad de 10 años. Gracias a su afán por aprender, vivió intensamente la vida cultural cordobesa de finales del siglo XIX y conoció ya desde muy joven todos los movimientos artísticos dominantes de esa época.

Participó con intensidad en todos los acontecimientos artísticos de Córdoba y España. Realizó viajes por toda Italia, Francia, Inglaterra y los Países Bajos, ampliando de este modo su formación.

Durante los años siguientes participa en diversas exposiciones en lugares tan dispares como Sevilla, Barcelona o Buenos Aires, donde gozó de un gran éxito.

En 1930, agotado por el exceso de trabajo y afectado de una dolencia hepática, volvió a su Córdoba natal para tratar de recuperarse, donde ejecutará su última obra, La chiquita Piconera.

El grueso de su obra se encuentra en Córdoba en el Museo Julio Romero de Torres, donde se puede admirar el amplio repertorio de cuadros que fueron donados por su familia, por coleccionistas privados o comprados por el Ayuntamiento.

Etapas:

1ª etapa: Sus primeras obras están marcadas por un realismo de contenido social, además de por el impresionismo y el modernismo simbolista. Influencias y tendencias que marcaron su primera etapa como pintor.

2ª etapa: Estos lienzos contienen ya los elementos estéticos que van a caracterizar su obra: el profundo simbolismo y sus argumentos alegóricos, la precisión de las formas, el dominio del dibujo, el deslizamiento de la ténue luz sobre las figuras, la supresión de la dureza del contraste, el artificio poético de los escenarios, el miniaturismo de los fondos idealizados, la morbidez de los cuerpos femeninos, las hábiles veladuras y la ondulación de los pliegues en los ropajes. Estas obras adelantan también la temática elegida por Romero de Torres: el flamenco y la copla, con todos los matices de su costumbrismo popular y sus componentes, amor y celos, pena y muerte, pasión; la mujer como protagonista, sensual, trágica y de expresiones ambiguas; la dualidad de la vida entre lo religioso y lo profano.

3ª etapa: de madurez. Se centra en su faceta de retratista, debido a la gran cantidad de encargos que recibe, aunque tiene tiempo para pintar otra de sus grandes obras.

4ª etapa: Se aparta de su temática habitual literarios para plasmar una impresión intimista de su estado de ánimo, la nostalgia. Sin embargo, este alejamiento no es duradero y, durante un año, desarrolla incansablemente el grupo de obras donde plasma diversos y variados retratos de rostros femeninos. Entre 1927-1930 realiza sus últimas obras.

Descripción: La obra se titula Camino de bodas. Su pintura resulta singular en el panorama de la pintura española de su tiempo, que nada tenía que ver lo que se estaba haciendo.

En la obra vemos una bella figura femenina, cuyos ojos producen una intensa sensación de misterio. Es la representación tipológica de la mujer española, morena, de rasgos marcados y de negros cabellos. Tiene gran simbolismo.

El artista logra caracterizar esa melancolía de la figura femenina, con gestos casi sin fuerza, muestra una actitud de resignación. Destaca la presencia de limones y naranjas; frutos que a menudo aparecen en sus obras, elementos que aportan un cierto erotismo. La paleta de colores es bastante oscura donde las sombras adquieren gran importancia difuminando el ambiente otorgando una atmósfera muy sutil. El estilo que presenta Julio Romero en esta obra se puede encuadrar en el regionalismo y el costumbrismo, forma de pintar a través de la cual los artistas muestran las características más representativas de sus paisajes y gentes. Podemos ejemplificar dicho estilo con el propio Julio Romero de Torres y sus mujeres andaluzas, Joaquín Sorolla y el mar Mediterráneo o Laxeiro y las tipologías gallegas.

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